El 17 de febrero de 2025, El Salvador marcó un hito en su desarrollo legal e institucional con la entrada en vigor de la nueva Ley de Propiedad Intelectual, contenida en el Decreto Legislativo No. 66 de agosto de 2024. La normativa unifica en 340 artículos el marco legal de derechos de autor, patentes y signos distintivos, modernizando un sistema previamente fragmentado.
Un sistema moderno y accesible
Uno de los pilares centrales de la reforma es la creación del Instituto Salvadoreño de la Propiedad Intelectual (ISPI), adscrito al Centro Nacional de Registros. La ley impulsa la digitalización de trámites, elimina determinadas gestiones presenciales y reduce costos para los usuarios.
Entre los avances destacados se encuentra el Boletín Electrónico de Propiedad Intelectual, que sustituye publicaciones antes exigidas en el Diario Oficial y periódicos comerciales, agilizando los procedimientos de registro.
La ley también amplía el acceso mediante descuentos de hasta el 50% en tarifas para PYMES y exenciones para instituciones educativas y entidades del Estado.
Protección ampliada para la era digital
La normativa responde a desafíos del entorno digital y contempla marcas no tradicionales, como sonidos, olores, sabores, texturas, relieves e imágenes en movimiento. También incorpora medidas contra la ciberocupación de nombres de dominio que puedan generar confusión con marcas reconocidas.
Otros aspectos relevantes incluyen:
- La extensión del plazo de protección de los diseños industriales a 15 años.
- La regulación de topografías de circuitos integrados.
- La incorporación de la excepción Bolar para determinados usos de patentes con fines de investigación y registro de medicamentos genéricos antes de la expiración, sin autorizar su comercialización anticipada.
- La cancelación por generalización cuando una marca se convierte en un término genérico bajo las condiciones previstas por la ley.
- Una vigencia de diez años, renovable, para nombres comerciales, emblemas y señales publicitarias.
Beneficios y retos
La ley busca fortalecer la economía creativa al facilitar el acceso a la protección legal para emprendedores, PYMES y el sector académico. La digitalización y la reducción de costos abren oportunidades, mientras que la regulación de aspectos digitales responde a necesidades del comercio moderno.
Su implementación también plantea desafíos. El éxito del ISPI dependerá de su capacidad técnica, humana y financiera, así como de iniciativas educativas que acerquen el sistema a microempresarios, creadores independientes y comunidades rurales.
Un futuro innovador
Con esta ley, El Salvador apuesta por la protección de la creatividad como motor de desarrollo. Al fortalecer su marco legal y adaptarse al entorno digital, el país busca crear condiciones para que emprendedores, artistas e innovadores conviertan sus ideas en activos protegidos y contribuyan a una economía más competitiva y sostenible.
Este artículo ofrece información general y no constituye asesoría legal para un asunto específico.
